martes, 22 de mayo de 2012

Los amigos imaginarios

fuente




Es muy habitual que un niño, alrededor de los tres años, hable de un amigo imaginario. No es algo que, en principio, deba preocuparte. 

Llegados a esta edad, los niños pueden empezar a desarrollar un universo paralelo lleno de héroes, monstruos, fantasmas u otros personajes. Se conoce popularmente como la etapa del pensamiento mágico. Algunos expertos creen que es un fenómeno más común en hijos únicos, otros creen que se trata de algo propio de los más sensibles o de los que tienen más imaginación. 

 Contrariamente a lo que algunos padres piensan, tener un amigo imaginario puede comportar algunas ventajas para el niño. Se trata de un pensamiento creativo, y por lo tanto puede servir para que el niño desarrolle sus emociones y las exteriorice, y al mismo tiempo, puede convertirse en un vehículo para expresar fobias, alegrías, inquietudes y otras sensaciones. 
En ocasiones, el amigo imaginario puede encarnarse en un objeto concreto, como un peluche, un juguete, un animal o incluso un objeto ordinario. Se trata de cosas que pasan a tener vida propia y no es extraño que los pequeños tengan conversaciones con ellas. 

 Los amigos imaginarios son compañeros que los niños crean para ayudarles a superar ciertos miedos, como el de tener que abandonar el pañal, ir a la guardería, mudarse de casa o cualquier otra cosa que implique una realidad diferente. Según los especialistas, también puede ser una forma de reforzar la confianza en uno mismo, ya que en su propia lógica ellos serán capaces de superar un obstáculo si su amigo también puede. 

 Por extraño que parezca, tener un amigo imaginario también puede ser una forma de empezar el desarrollo de las habilidades sociales. Esto ayuda a los niños a entender mejor el concepto de “punto de vista distinto”, a controlar mejor las emociones y a liberar más frecuentemente los sentimientos. 

A pesar de todo lo que se ha señalado, no es conveniente que te hagas partícipe de la fantasía de tu hijo, ni estimularlo. Todavía es menos aconsejable que le riñas o le avergüences por tenerlo, ya que en este caso se sentirá mal y procurará conversar con su amigo imaginario a escondidas. En vez de eso, es mejor que observes con discreción las conversaciones que el pequeño mantenga con él, ya que te ayudará a conocerlo mejor y además te dará pistas de qué cosas le preocupan y cuáles necesita.

Sólo en caso de que la fantasía se alargue más allá de los 5-6 años o deje de realizar sus tareas cotidianas y no desee jugar con sus amigos reales debemos consultar con el especialista. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario